La dislexia afecta el procesamiento de la información en general — no solo la lectura y la escritura. Impacta áreas como la memoria y la capacidad de organización, y por eso puede influir en muchos aspectos de la vida cotidiana: la universidad, el trabajo, obtener una licencia de conducir, las relaciones de pareja y familiares.
Las investigaciones científicas indican que aproximadamente el 10% de la población tiene dislexia. Con el apoyo adecuado, estas personas pueden destacarse y ser protagonistas de sus vidas.
Tiene base genética
Existe sólida evidencia de que factores hereditarios juegan un papel significativo en su origen. La dislexia se vincula a ciertos genes que afectan la forma en que el cerebro procesa la lectura y el lenguaje. Esa base suele reforzarse con otros factores como antecedentes familiares de dislexia u otras dificultades de aprendizaje.
Por qué muchas veces se descubre de adulto
Existen muchos conceptos erróneos y contradictorios sobre la dislexia. Por eso puede pasar desapercibida en la infancia y recién tomarse conciencia de ella en la edad adulta — al enfrentar más demanda lectora o profesional. El diagnóstico tardío es muy frecuente, y conocer e informarse es el primer paso para ser protagonista de las decisiones que se toman a lo largo de la vida.
"...hasta que comprendí que tenía dislexia me creía en inferioridad de condiciones, sentía que hacía todo mal. Saber que tengo dislexia me ayuda a entender que es una dificultad del ser humano como cualquier otra."
— Santiago, 22 añosUna mente que funciona distinto
Una forma de pensar no es mejor que otra. Una mente con dislexia puede aportar una comprensión completamente diferente y novedosa a un problema o situación. Respetar la singularidad de cada persona y enfocarse en sus fortalezas es el centro de todo acompañamiento.